Afirmó categórico: " el placer es la ausencia de dolor".
Sus amigos, jóvenes y hedonistas, le contestaron, por correo electrónico unos, por carta los más mayores en edad, saber y gobierno, que estaba absolutamente equivocado; que el placer no podía ser la ausencia de algo sino la presencia de algo, y que había que ser muy simple para proponer como nuevo paradigma el reflejado en el mail que les había remitido a todos ellos durante un mes seguido y a la misma hora aproximadamente : las 3,30 horas a.m.
No quiso polemizar y las respuestas recibidas le sirvieron para averiguar que ninguno de sus amigos se encontraba entre el o,o5 % de la población que cada otoño, poco después de que la vendimia hubiese concluido, recibía, bien embalado en papel de seda negro y sin remitente, un racimo durante tres meses, todos los días y sobre las 3.30 horas a.m.
Tuvo la tentación de cambiar de amigos ya que aquellos, pensó, nunca podrían entender lo que su paradigma respecto del placer quería significar. Pero consideró que buscar nuevos amigos - y además familiares: mujer, hijos etc.- entre el o,o5% de la población no era tarea fácil. Y finalmente, concluyó para sus adentros, que al fin y al cabo era más dificil encontrar nuevos amigos y los otros etcéteras referidos, que cambiar de paradigma.
A partir de ese momento se dedicó a buscar al ignorado remitente que todos los otoños, tras la vendimia, le enviaba racimos envueltos en papel de seda negro, para decirle, por las buenas o por las malas, que le dejase en paz.
Aún está en ello.
El ignorado remitente sigue sin aparecer.
Y su paradigma, claro, sin hacer fortuna entre sus amigos.
sábado, 15 de noviembre de 2008
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